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sábado, 4 de julio de 2009

Desempleo persistente

Gran parte del descenso del paro registrado en junio, que fue de 55.250 personas, se debe a los efectos del llamado Plan E o de Inversión Municipalizada, que ha conseguido crear hasta el momento 391.000 puestos de trabajo. No pocos economistas han denunciado esta efectividad del plan del Gobierno como si fuera algo reprochable porque no crea empleo estable en mercados tecnológicamente avanzados. Pero no lo es. El Plan E fue concebido como una medida de choque contra el imparable crecimiento del paro causado por la recesión. Hasta el momento está cumpliendo su función. Dicho lo cual, hay que esperar que otras medidas del Gobierno surtan efecto para crear empleo estable en actividades con valor añadido.

El descenso del paro registrado por segundo mes consecutivo es una buena noticia estadística, pero poco más. Quien quiera ver en los datos del Instituto Nacional de Empleo (Inem) una confirmación de los brotes verdes o un signo de recuperación cometerá un error. Son las cuentas de la encuesta de población activa (EPA) las que nos darán una versión más acertada y homologable del mercado laboral. Además, no están garantizados nuevos descensos del paro, porque no hay razón para que se repitan nuevos impulsos a la contratación en el sector servicios después del inicio de la temporada turística y porque en septiembre suelen ejecutarse las decisiones de ajustes de plantilla.

La economía española está tocando fondo, pero la cuestión es durante cuanto tiempo permanecerá en ese fondo. Probablemente, durante no menos de los próximos dos trimestres más otros tres de lenta y penosa recuperación. Es muy probable que en 2010 se alcance la tasa del 19% de desempleo. Tal predicción implica costes sociales muy elevados y un déficit público que se aproximará el año que viene al 10% del PIB.

De esta mala situación de fondo en el mercado laboral se deduce la urgencia de un acuerdo sólido y, si se puede, rápido, en la mesa del diálogo social entre el Gobierno, los sindicatos y la patronal para tomar decisiones que dinamicen la contratación. Como el recorte de las cotizaciones sociales, puesto que la tributación española sobre el trabajo es de las más elevadas de Europa. Pero la negociación se ha frustrado por el momento. Un acuerdo mínimo que estimule la contratación y contribuya a proteger a los desempleados sin subsidio aliviaría mucho la crisis laboral.

Editorial. El País (04.07.2009)

viernes, 12 de junio de 2009

Del Inem al empleo en red


Al ser nombrada secretaria general de Empleo, hace ahora un poco más de un año, me propuse visitar los servicios públicos de empleo de todas las comunidades autónomas para compartir in situ y acometer juntos el proceso de adecuación y mejora iniciado.

Cabe plantear la regulación de las agencias privadas como en Europa Visitando una nueva oficina de empleo, ubicada en un centro de referencia nacional de formación para el empleo, me llamó la atención que la gente del lugar siguiera refiriéndose a ella como la oficina del PPO, el Programa de Promoción Profesional Obrera que -en los sesenta- cualificaba a los trabajadores rurales para adaptarlos a la industria.

Desde entonces se han producido muchas transformaciones institucionales. El PPO itinerante dio paso al SAF-PPO, Servicio de Acción Formativa, que se dotó de centros y estructuras fijas de formación. El SAF se hizo SEAF-PPO, Servicio de Empleo y Acción Formativa, cuando a la formación se le incorporó la gestión de las oficinas de empleo. Con los Pactos de la Moncloa se creó el Inem, al integrarse en el SEAF la gestión de las prestaciones por desempleo.

La consolidación del Estado de las autonomías ha supuesto la desaparición del Inem, por la transferencia de las competencias referentes a la gestión de las políticas activas de empleo, y la consiguiente separación de las prestaciones por desempleo.

Hoy en España, los servicios públicos de empleo están formados por la red territorial de servicios de empleo autonómicos, con competencia para atender a las personas en desempleo o en mejora de empleo y a las empresas que quieren cubrir vacantes; y la red del servicio estatal, competente para gestionar las prestaciones por desempleo. Así, en las oficinas de empleo -que fueron transferidas a las comunidades- comparten espacio los trabajadores de ambas administraciones. La transferencia de estas competencias nos obliga a mejorar continuamente la coordinación entre el todo y las partes.

Hoy es posible y, en mi opinión necesario, construir y compartir desde un proyecto común, que a su vez disponga de la identidad y singularidad territorial que se requiera. Para eso contamos con la ayuda de una herramienta valiosa, Internet, que permite actuar en lo global desde lo local, fomentar el autouso para apoyar la colocación, prestar servicios, informar y formar.

Un buen ejemplo de ello es la red Eures, que canaliza el empleo disponible en la Unión Europea, mediante un portal común o los portales de los servicios de empleo públicos alemanes, holandeses, suecos o británicos.

El proceso de territorialización de los servicios públicos de empleo está unido al necesario reto de lograr su modernización. Es decir, disponer de unos servicios de empleo que puedan ser homologables a los de otros países de Europa en su estructura, organización y tecnología, porque un avance global hará más efectivo el esfuerzo que se realiza en el ámbito autonómico.

He podido constatar en el recorrido de trabajo por más de 40 oficinas de empleo la dedicación y productividad del servicio que se presta, sea en los itinerarios personalizados para el empleo, en la cobertura de ofertas o en el reconocimiento de la prestación por desempleo (el tiempo medio de reconocimiento en España es de cinco días).

Y a pesar de todo, no existe todavía una valoración suficiente de la función que realizan el conjunto de los servicios de empleo públicos. Es urgente concretar el mandato relativo a su modernización.

Una red de servicios de empleo actualizados y en mejora continua debe poder ofrecer un sistema de administración en autouso, sin limitaciones de espacio ni de tiempo, sin papeleo ni ventanillas, y muy especialmente facilitar el encuentro directo entre quienes ofrecen y buscan trabajo. El más efectivo de los canales por donde circula el empleo son los amigos y conocidos. El segundo canal es Internet, que facilita el encuentro directo entre las partes.

La mejora permanente de los servicios públicos de empleo comporta que su posicionamiento global en Internet sea adecuado al contexto actual. El servicio público puede y debe estar entre los portales de búsqueda de empleo más utilizados dando un servicio gratuito a todos sus usuarios, sean trabajadores o empresas. Facilitar la colocación a través del encuentro entre quienes ofrecen y quienes buscan empleo permitirá, por otra parte, potenciar los procesos de intermediación que son propios de la gestión autonómica y que éstos actúen de modo complementario a la red virtual.

En este contexto de mejora continua de los servicios públicos de empleo cabe también plantear la regulación de las agencias privadas en la misma línea que se está haciendo en otros países de Europa. Porque reforzar los servicios de empleo públicos no sólo es necesario para afrontar la coyuntura actual, sino muy especialmente para contribuir al cambio de modelo productivo que necesitamos.

Maravillas Rojo. Secretaria General de Empleo. El País, 12.6.2009

lunes, 8 de junio de 2009

Los contratos a personas discapacitadas descienden


Los contratos de trabajo en el mercado ordinario a personas con discapacidad disminuyeron casi un 14 por ciento en 2008 hasta alcanzar la cifra de 26.007 y "todo apunta" que continuarán bajando a lo largo de 2009, ya que en el primer trimestre se han registrado 5.521 contratos, según alertó este lunes el CERMI, a partir de 'Datos estadísticos SPEE. Plan de Acción 2009-2010. Estrategia Global de Acción para el Empleo de las Personas con Discapacidad 2008-2012'.

La tendencia ha sido opuesta en los Centros Especiales de Empleo (CEE), pues los contratos realizados en 2008 (29.704) representan un 4 por ciento más que los 28.438 realizados en el año anterior. Sin embargo, en el primer trimestre de este año, sólo se han registrado 6.210 contratos en el Servicio Público de Empleo Estatal (SPEE), que, a juicio del CERMI, "puede romper la senda del incremento".

El porcentaje de contratación temporal en el mercado ordinario se mueve entre el 46 por ciento en 2007, el 48 por ciento en 2008 y en el 52 por ciento en el primer trimestre de 2009; en el mercado protegido, el porcentaje de contratación temporal se sitúa en torno al 82 por ciento.

No obstante, el CERMI recuerda que hay que tener en cuenta que el porcentaje de trabajadores con contrato temporal en los CEE era en 2008 del 34 por ciento, no superior a la tasa de temporalidad global del mercado de trabajo en ese año (30%). Por sectores, aproximadamente cuatro de cada cinco contratos en el periodo considerado se han realizado en el sector servicios, tanto en el mercado ordinario como protegido.

En el año 2007 había registradas en las oficinas de empleo 73.496 demandantes de empleo con discapacidad, cifra que se incrementa más del 20 por ciento en el año 2008, pasando a 89.735, y casi el 18 por ciento solo en el primer trimestre de 2009, superándose ya la cifra de los cien mil demandantes de empleo con discapacidad inscritos (105.850).

El nuevo programa de empleo con apoyo ha registrado en 2008 un total de 427 proyectos, promovidos por 48 entidades. El importe de subvención ascendió a 3,7 millones de euros. En cuanto a los enclaves laborales en el año 2008, el número de trabajadores incluidos en los 48 proyectos fue de 492.

El número de empresas que han utilizado esta modalidad ha sido de 540 y el número de trabajadores con discapacidad equivalentes de 4.720. Unas dos de cada tres de las empresas utilizó la fórmula de contratos con CEE y autónomos con discapacidad (47,6 millones de euros fue el importe de los contratos mercantiles), y el resto la de las donaciones (20,4 millones de euros).

Europa Press, 08.06.2009

lunes, 11 de mayo de 2009

La crisis golpea dos veces a los autónomos de Granada


Los escombros del 'boom' inmobiliario están aprisionando a los sectores más vulnerables de la economía; y los autónomos de la industria y la construcción han ido descendiendo en todas las provincias andaluzas desde que echó a andar el año 2009, mientras que un sector como la hostelería ha logrado mantenerse con éxito en mitad del temporal de la crisis y ha registrado 495 nuevos emprendedores en la comunidad.
Hasta ahí, Granada se incluye en la tendencia general de Andalucía, que 'sólo' ha perdido un 1,7% de autónomos en el primer trimestre del año. Pero, durante el mes de marzo (los datos de abril no están disponibles), el número de trabajadores por cuenta propia sólo siguió yendo cuesta abajo en Almería (-0,4%) y Granada (-0,2%), mientras que en el resto de Andalucía los números hicieron una remontada. Nuestra provincia se desmarca por sus malas cifras y hay que saber por qué.
«En Granada perdimos 1.271 trabajadores en el primer trimestre del año, y esto es un auténtico drama social, porque estamos hablando de personas que se quedan -no en el paro, que los autónomos no tenemos derecho al desempleo- sino sin subsidio alguno. Son familias que tienen que tirar de sus ahorros o de Cáritas, sencillamente», apostilla Rafael Amor, vicepresidente de ATA (Asociación de Trabajadores Autónomos) Andalucía, quien recuerda que en Motril, por ejemplo, se perdieron 101 altas en sectores como la construcción, agricultura y comercio.

Andalucía, muy sensible
«Las cifras del último informe elaborado por ATA ponen de manifiesto -asegura Rafael Amor- que Andalucía es una comunidad autónoma especialmente sensible a la actual crisis económica, donde, en los tres primeros meses de 2009, se han perdido más de 8.000 trabajadores por cuenta propia».
A pesar de ello, según ATA, es positivo que en marzo se haya registrado en la comunidad un incremento del número de autónomos. «Habrá que esperar a ver si estos datos son un hecho puntual a consecuencia de la Semana Santa y el comienzo de la época turística o si realmente el dato de marzo es significativo y refleja que nuestra comunidad está frenando la sangría de trabajadores por cuenta propia que venimos registrando en los últimos meses», abunda Amor.

Ayudas públicas
«Desde ATA -concluye su representante- consideramos imprescindible que en un momento como el actual, tanto el gobierno estatal como las distintas administraciones públicas, apuesten de forma decisiva por el empleo autónomo. No nos podemos permitir el lujo de seguir perdiendo emprendedores».
El Consejo de Gobierno Andaluz anunció precisamente hace unos días que, como los bancos tienen actualmente miedo a la morosidad, la Junta iba a contribuir a avalar en un 25% los créditos ICO, destinados a las PYMES y autónomos. Los ICO ya son avalados hasta en un 50% por el gobierno central.
Pero las cifras del año pasado son apabullantes y dejan mucho que desear: «De las 450.000 solicitudes que se presentaron en toda España para créditos ICO, sólo se resolvieron 6.600, algo irrisorio», explica Amor, quien solicita al gobierno andaluz celeridad en la aprobación de esa promesa de avalar el 25% del crédito para que los trabajadores por cuenta propia puedan, entre otras cosas, refinanciar las deudas.
«Somos los que mantenemos y levantamos el país. Ahora resulta que al ir al banco a solicitar este crédito ICO no hacen más que poner impedimentos: 'que si está en marcha', 'que si ya te llamaremos'... y así hasta que acaban con la paciencia del empresario, que se ve obligado a cerrar su propia empresa y a agravar aún más la crisis. Lo de los ICO es todo publicidad, pero falsa», espeta Manuel Urbano Rodríguez, empresario motrileño.

Fraudes y deudas
Y con este panorama, la crisis económica se convierte en el caldo de cultivo apropiado para la eclosión de la economía sumergida y del fraude. Así lo denuncian algunos autónomos como José Antonio Fernández, un carpintero granadino que trabaja en una mediana empresa familiar: «Los empleados que se quedan en paro -y cobran el desempleo- siguen haciendo chapuzas por su cuenta y así se permiten bajar los precios al máximo.
También hay quien se da de baja como autónomo, sigue trabajando, y cuando la situación mejore se volverá a dar de alta, pero son los menos. Somos precisamente los trabajadores autónomos uno de los más afectados por las actividades de competencia desleal».
Alejo Medina, propietario de la empresa granadina de maderas Virgen del Rosario, ilustra las cifras globales con su caso: «En 2008 teníamos trabajando aquí a 30 empleados, ahora sólo son 13. Eso es terrible, como es terrible que los promotores de las obras nos dejen deudas millonarias y no pase nada de nada. En España la ley no nos ampara, no le deberían dar los permisos de habitabilidad a los promotores hasta que presenten las cartas de pago de todas sus deudas».
A su lado, José Antonio Fernández, también carpintero, apostilla: «Tengo un amigo en Huétor Tájar al que le deben dos millones de euros. A los autónomos nos dan pagarés sin fondos y al deudor no le pasa absolutamente nada. No nos merece la pena ni gastarnos el dinero en abogados».
Pero es que al final de la vida laboral, de este tan esperado descanso, tampoco a los autónomos les espera el paraíso: «Estás dando trabajo toda la vida a mucha gente, y no es normal la poca jubilación que te queda. Yo ya podría estar jubilado, pero aquí me tienes», concluye Antonio Fernández en pleno proceso de selección de unas maderas que usará para construir el enésimo artesonado de su carrera.

Ángeles Peñalver. Publicado en Ideal 11/05/2009

domingo, 10 de mayo de 2009

Paro y reforma laboral

La destrucción de empleo y el consiguiente aumento del paro se han convertido en los indicadores más importantes y claros de la dureza de la crisis económica. Ya nadie niega su intensidad, pero sí se discute sobre la cuantía y la significación de muchos de los conceptos utilizados al calificar el mercado laboral, de manera que se llega a conclusiones divergentes sobre las recetas a aplicar en una adecuada política para activar el empleo en el medio plazo. También se discute sobre la calidad del mercado laboral y la necesidad o no de reformarlo. Intentaré aclarar algunos de los conceptos y datos que se manejan en la discusión.

En primer lugar, respecto a las cifras. Disponemos de dos fuentes de información diferentes: Los datos del registro de empleo y de paro proporcionados por el INEM, que recogen información de las personas que se inscriben en él y los datos de la encuesta de población activa (EPA) elaborada por el INE, y que son el resultado de un trabajo estadístico realizado por muestreo de toda la población residente en España. Naturalmente, las cifras no coinciden ni pueden hacerlo, al tratarse de dos metodologías diferentes. Veamos lo ocurrido durante el último año. El número de parados en el registro se conoce mensualmente, y el último dato del mes de abril ha sido de 3.644.880 personas, con un aumento en un año de 1,3 millones de parados. Según la EPA, en el primer trimestre del año el número de parados ha sido de 4.010.700 personas, con un aumento en los últimos cuatro trimestres de 1,8 millones. Las dos cifras reflejan el dramatismo del problema, y sus diferencias pueden explicarse técnicamente, aunque, por su complejidad, no es el objetivo de este artículo.

Es importante aclarar que este aumento del paro tiene dos componentes. Uno es el aumento de la población activa, es decir, las personas que pueden y quisieran trabajar. Según la EPA, en el año aumentó en 545.000 personas, lo que se explica por diferentes motivos: entrada neta de inmigrantes en busca de trabajo, mujeres y jóvenes que se incorporan a la búsqueda de trabajo, etcétera. El otro componente del aumento del paro es la destrucción de puestos de trabajo, que en el último año ha alcanzado la cifra de 1,3 millones. La pregunta más común es, aceptando que la crisis es global, por qué en España se destruye empleo más intensamente que en otros países de nuestro entorno. Y la pregunta del millón es cómo puede evitarse y qué habría que corregir en el medio plazo.

Como siempre, las respuestas no son sencillas, pero quizá podamos aclarar algo analizando las características de esta destrucción de empleo antes de sacar conclusiones erróneas sobre la naturaleza del fenómeno. Se dice que uno de los motivos de tan intensa pérdida de empleos es el peso excesivo de la construcción en la producción española de este último periodo. Y es cierto en parte, ya que la EPA señala una pérdida de 692.000 empleos en el sector, a los que habrá que añadir la pérdida de empleos indirectos en industrias auxiliares. De esto no tenemos información detallada, pero en el conjunto de la industria se ha perdido 413.000 empleos. La pérdida de empleos en los servicios es más moderada (180.000), a pesar de su mayor peso en el PIB (60 %) y debido al empleo en las Administraciones Públicas.

Pero hay otro aspecto que es importante resaltar. Se discute sobre si el mercado laboral español es flexible o no. En mi opinión, es flexible, pero dualmente flexible. Lo es en el mercado de los contratos temporales y no lo es en el mercado de los trabajos indefinidos. En los datos de la EPA por tipo de contrato se observa claramente dónde se concentra la pérdida de empleos. En los contratos temporales se han perdido un millón de puestos de trabajo, complementados por 334.000 en los trabajadores autónomos. Por el contrario, en los asalariados con contrato indefinido ha habido un aumento neto de 74.000 empleos. Está claro que la flexibilidad está en los temporales y los autónomos, y no en los contratos indefinidos, que están muy protegidos.

Son dos mundos laborales diferentes y también lo son en lo referente al coste del despido. La terminación de los contratos temporales apenas tiene coste, cuando se acaba el contrato se acaba la relación, y no hay indemnización, a no ser que los tribunales decidan que ha habido algún tipo de ilegalidad. Cuando se habla del elevado coste del despido en España en comparación con el de otros países y de la falta de flexibilidad que esto comporta, las instituciones y analistas nos referimos únicamente a los contratos indefinidos, que no es donde se están perdiendo empleos.

Entrando ya en la discusión respecto a la calidad del mercado laboral y la conveniencia de abordar o no una reforma laboral, conviene aclarar que además de ser necesario que se discuta en el contexto del diálogo social, siempre tendría que referirse a las actuaciones futuras, tanto en materia de contrataciones como de negociación colectiva. De momento, las centrales sindicales se oponen y el Gobierno no parece estar dispuesto. Pero quizá deberían pensar en los parados actuales y en el modo de facilitar y abaratar las contrataciones futuras para corregir las injusticias actuales y permitir una futura contratación más equilibrada y eficaz. No olvidemos que la contratación temporal impide una buena formación continua de los trabajadores, rebajando así su productividad.

Se ha dicho que un abaratamiento del coste del despido facilitaría una mayor destrucción de empleo. Pero esto es incorrecto si la reforma no afecta a los contratos indefinidos existentes, y se está hablando de generar un nuevo tipo de contrato que sustituya muchos de los contratos temporales actuales que en realidad van destinados a tareas continuas, y se reservaría este tipo de contratación para casos que realmente se ajusten a una necesidad temporal. Hay muchas posibles fórmulas para corregir los defectos actuales del mercado laboral, pero para ello lo primero es sentarse a negociar.

Carmen Alcaide. Economísta y ex presidenta del INE. Publicado en El País 10/05/2009

Con el paro llegó la mudanza. La crisis económica aumenta la movilidad laboral en España.


La necesidad aprieta y, con ella, algunas tradiciones del mercado laboral español están empezando a cambiar. El paro provoca que muchos empleados despedidos comiencen a cambiarse de ciudad en busca de lo que actualmente es El Dorado: un puesto de trabajo. Así lo decía hace unos días un joven padre de familia que, tras quedarse sin su empleo de abogado en una empresa radicada en Madrid, se había mudado a Barcelona para trabajar de taxista. "Mi hija tiene que comer, y me surgió la oportunidad...", explicaba.

También lo dicen los datos. Doce de cada cien contratos se producen gracias a la movilidad geográfica, según el estudio elaborado por el Centro de Predicción Económica de la Universidad Autónoma de Madrid (CEPREDE) para la Asociación de Grandes Empresas de Trabajo Temporal (AGETT). Las comunidades autónomas que más trabajadores atraen son Madrid -que capta el 23%-, Baleares, País Vasco, Murcia, Cataluña, Navarra y Aragón. Por el contrario, las que más personal expulsan son Galicia, Extremadura, Galicia, Cantabria, Asturias y Andalucía. Y los sectores a los que pertenecen, o pertenecían, los ahora trasladados son la construcción y la agricultura, los que mayor porcentaje de desempleo están provocando.

El perfil del español que se muda en busca de un nuevo trabajo es el de un hombre de entre 25 y 34 años, que tiene estudios universitarios o que no dispone de estudios, caso este último que se vincula absolutamente a la necesidad imperiosa de conseguir ingresos, tal y como manifiesta la directora de relaciones institucionales de Randstad, Beatriz Cordero. La compañía de recursos humanos ha realizado una encuesta entre los demandantes de empleo, de la que se desprende que seis de cada diez trabajadores se desplazarían a otra ciudad a cambio de un trabajo, el 30% más que el año pasado.

En Adecco se ha detectado que los mandos intermedios y de más alto nivel son los más proclives al traslado. Y también que hay compañías que contratan candidatos de un perfil de mayor cualificación para cubrir puestos inferiores, algo que desaconsejan, pues estos profesionales dejarán de estar motivados y a la mínima posibilidad se irán a otra compañía, según Jesús Echevarría, director de selección de Adecco Professional. En su opinión, el 15% de los trabajos que se cubren actualmente en la compañía se hacen a través de personal desplazado, cuando el año pasado este porcentaje se situaba en torno al 5%.

Pablo Pérez es un ingeniero industrial gallego de 32 años que aceptó el reto. Desde hace siete meses trabaja en Madrid. "Era el momento de dar el paso, pues no tengo ni cargas familiares ni económicas", asegura. Y más que por la necesidad, su movilidad laboral se debe a sus ganas de progresar, ganas que le han llevado a dejar un contrato indefinido a cambio de uno temporal. Eso sí, duplicando el sueldo.

En opinión de Cordero, los sectores que más personal trasladado demandan son las ingenierías, las telecomunicaciones y las energías renovables, puesto que tienen entre manos el desarrollo de proyectos de implantación concretos. Echevarría suma la industria farmacéutica y la biotecnología.

Pero los trabajadores que se mudan no son solamente los despedidos y parados. Las empresas españolas se están dando cuenta de que dejar escapar el talento del que disponen es una mala estrategia, pues cuando la crisis remonte, lo necesitarán. De ahí que, según Beatriz Cordero, estén implantando medidas de movilidad geográfica o funcional antes de recurrir a los despidos o expedientes de regulación. "Cuando el personal se jubila, en vez de cubrir ese puesto con personal externo, lo hacen con sus propios trabajadores. Pero la movilidad lleva aparejados unos costes elevados para la empresa, que el Gobierno podría plantearse subvencionar para fomentarla. Y en el caso de los desempleados que aceptan el cambio de residencia para conseguir un trabajo y que, por tanto, tienen que incurrir en gastos como el alquiler de la vivienda, la mudanza o la preinscripción de sus hijos en el colegio, el INEM podía adelantarles el pago de la prestación por desempleo de dos o tres meses para afrontar estos gastos", agrega.

Respecto a la movilidad internacional, también parece que los españoles están cada día más dispuestos a afrontar el reto extranjero. Así se desprende del estudio realizado por Cátenon: "La crisis eleva hasta el 82% el porcentaje de españoles que se iría a trabajar fuera de España, un 22% más que el año pasado". Incluso los nacionales se muestran proclives a expatriarse por más tiempo y con menor nivel de exigencia en términos retributivos que en años anteriores. Extremos que confirma Repsol YPF. "El entorno económico facilita que aumente el número de profesionales de fuera de la compañía que demandan trabajo. Y también que los procesos de expatriación sean más cortos y sencillos. Si en 2008 tardábamos en negociarlos cuatro o cinco meses, ahora se tarda la mitad", mantiene Óscar San Martín, jefe de proyectos de asignaciones internacionales de la petrolera.

En su opinión, la menor resistencia de los españoles a desplazarse al extranjero es anterior a la crisis, que ha ayudado, y tiene mucho que ver con la mayor proyección internacional de Repsol gracias a los últimos descubrimientos de yacimientos que ha realizado. La compañía cuenta con 850 personas trabajando en el extranjero y anualmente "mueve" a 300.

Puede que esta crisis nos ayude a los españoles a ver con más naturalidad que no es un trauma desplazar el lugar de residencia por motivos de trabajo, que "la movilidad es una palanca de desarrollo profesional, fidelización con la compañía y retención de los mejores profesionales", como opina San Martín.

Carmen Sánchez-Silva. Publicado en El Pais 10/05/2009.

jueves, 7 de mayo de 2009

Las diez propuestas de la cumbre sobre el Empleo de la Unión Europea


1.-El mantenimiento del empleo en empresas con caída de actividad ajustando las horas de trabajo y aprovechando la baja carga laboral para promover la formación continua de los trabajadores.

2.- Crear un ambiente favorable a la iniciativa empresarial y la creación de empleo, reduciendo, por ejemplo, los costes no salariales del empleo.

3.- Mejorar el funcionamiento de las oficinas de búsqueda de empleo, encaminadas a satisfacer las necesidades individuales de cada solicitante y tratando de evitar el paro de larga duración.

4.- Incrementar de forma significativa las prácticas y programas de formación profesional de alta calidad para finales de 2009.

5.- Fomentar un mercado laboral "más inclusivo", aumentar el acceso al empleo por medio de incentivos para la búsqueda de trabajo y modernizar los sistemas de protección social.

6.- Aumentar la capacitación de los trabajadores, especialmente de los menos cualificados y los discapacitados, y evitar que los jóvenes abandonen el colegio sin la formación necesaria que les garantice un puesto de trabajo sostenible.

7.- Incrementar la movilidad laboral mediante incentivos para evitar que haya parados en un lugar y empleos libres en un punto cercano.

8.- Identificar oportunidades laborales en toda Europa y anticipar las nuevas necesidades de cualificación para nichos de empleo.

9.- Apoyo por parte del Banco Europeo de Inversiones y varios fondos de la UE a parados y jóvenes para lanzar sus propios negocios, ofreciéndoles capital y asesoramiento empresarial.

10.- Fomentar el intercambio de experiencias positivas entre los países comunitarios.

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miércoles, 29 de abril de 2009

Balance y propuestas de Cáritas ante la crisis


Cáritas. 28 de abril de 2009.- A lo largo de 2008, cuando los efectos de la crisis comenzaban a manifestarse con toda su intensidad, Cáritas Española ayudó a 12.000 personas a encontrar un puesto de trabajo. Ese es uno de los datos más destacados de su Memoria 2008 del Programa de Empleo, que se ha presentado esta mañana en Madrid en una rueda de prensa en la que han intervenido Silverio Agea, secretario general de Cáritas Española; Mikel Ruiz, director de Cáritas Diocesana de Bilbao; y Carlos Ortega, trabajador de la empresa de inserción Solemccor de reciclado de papel puesta en marcha por Cáritas Diocesana de Córdoba.

70.000 personas atendidas en los Programas de Empleo en 2008

Silverio Agea ha explicado el perfil de los usuarios de los Programas de Empleo de Cáritas en toda España, en los que durante 2008 se atendieron a 70.000 personas. Como señaló el secretario general de Cáritas, la crisis económica que, empezó a mostrar su lado más virulento a partir de la primavera del año pasado, ha modificado también tanto el perfil como el número de las personas atendidas. Las personas sin empleo que están solicitando el apoyo de Cáritas proceden incluso de entornos vitales que no requieren itinerarios de inserción, sino que sólo necesitan un empleo, aunque también vuelven personas que hace años ya vivieron su itinerario de inserción, participaron en formación, consiguieron un empleo y lograron estabilizar su vida, pero que ahora han perdido su empleo y se enfrentan a una situación personal y social muy difícil.

Algunas Cáritas Diocesanas incrementaron en 2008 sus respuestas en los Programas de Empleo entre un 50% y un 200%, lo que las ha obligado a ampliar sus servicios y personal, y dar la máxima prioridad a las acciones vinculadas al empleo. Ese ha sido el caso de Cáritas Bilbao que, como ha explicado Mikel Ruiz, ha logrado crear en los últimos meses, gracias a un plan especial de respuesta a la crisis, una bolsa de trabajo de cien empleos de inserción en actividades de reciclado, rehabilitación, restauración y colaboración con diversas empresas.

Mujeres, jóvenes e inmigrantes

¿Cuál es el perfil de las personas atendidas en los Programas de Empleo de Cáritas? La Memoria 2008 confirma que el 65% de ellos son mujeres jóvenes, de entre los 30 y 35 años de edad, con responsabilidades familiares no compartidas, escasamente cualificadas y sin una experiencia laboral suficiente. Sin embargo, se registra también un incremento de 8 puntos en el porcentaje de hombres. Por edades, el 53% de los usuarios son menores de 35 años, entre los que destacan los jóvenes, con los que el sistema escolar ha fracasado, y los mayores de 45 años, con una trayectoria de empleo estable que se ha visto truncada por la crisis.

Se constata, asimismo, que las personas sin estudios son las primeras en perder su empleo. Si en 2007 participaron en itinerarios de inserción un 54% de personas sin estudios o sólo con educación primaria, en 2008 el porcentaje aumentó al 75% de los participantes. Se observan situaciones de analfabetismo general, que durante los años de crecimiento económico han estado larvadas y que la crisis ha manifestado de una forma masiva.

La población inmigrante, por su parte, supone un 59% de las personas atendidas en los servicios de empleo de Cáritas. En estas personas, a la pérdida del empleo se añade una gran inseguridad por su permiso de residencia y que se acaben las prestaciones por desempleo.

La acción por el empleo en tiempos de crisis

En tiempos de crisis, Cáritas opta por mantener la calidad en sus servicios de empleo, porque, como ha subrayado Agea, “sabemos que el empleo es herramienta más digna y más eficaz para erradicar la pobreza”. Por esa razón, en 2008 la Confederación Cáritas, que invirtió en los programas de empleo unos 25 millones de euros, ha apoyado especialmente la metodología que se ha mostrado más útil para lograr la inserción sociolaboral de las personas alejadas del mercado laboral: los itinerarios de inserción.

A través de dicho itinerario, Cáritas ofrece a las personas que solicitan ayuda un amplio repertorio de servicios, que van desde la información a la orientación e intermediación laboral, pasando por talleres preelabórales, cursos de formación para el empleo, la creación de empresas de inserción y empleo en sectores de futuro, y el fortalecimiento de la cooperación con otras entidades públicas y privadas implicadas en la inserción sociolaboral de las personas en riesgo de exclusión.

Repertorio de propuestas

Además de dar cuenta de la acción desarrollada en 2008, Cáritas ha aprovechado la rueda de prensa para poner sobre la mesa un amplio repertorio de propuestas en materia de empleo dirigidas a los responsables públicos y agentes sociales. En este sentido, Silverio Agea ha defendido la necesidad urgente de impulsar un pacto social por la inclusión social y el empleo dirigido a los colectivos más desfavorecidos y que contemple medidas de apoyo a:

- a itinerarios personalizados de incorporación laboral,

- a una formación profesional accesibles y adaptada al mercado laboral y a los colectivos más vulnerables,

- a la generación de empleo social,

- a la iniciativa emprendedora,

- a la prospección y localización de actividades económicas que generan empleo,

- a la dignificación laboral del sector de las empleadas del hogar,

- a la redistribución del empleo,

- al aumento del salario mínimo interprofesional hasta los 800 euros mensuales para los empleos más precarios, lo que pondría a muchas personas por encima del umbral de la pobreza,

- a una protección social y unos ingresos mínimos para todos los ciudadanos por igual, y

- a facilitar el acceso a unos servicios de calidad en educación, salud, vivienda, cultura y acceso a recursos bancarios, entre otros.

Una respuesta que nos implica a todos

El secretario general de Cáritas ha recordado que la respuesta a la crisis no sólo es competencia de las Administraciones públicas, sino que implica al conjunto de la sociedad. Invitó, a este respecto, a todos los ciudadanos a “aprovechar la oportunidad que nos ofrece la crisis para cambiar el modelo de consumo y el modelo de crecimiento vigente, que se ha venido caracterizando por tasas muy elevadas de precariedad y temporalidad laboral”. Y tras recordar que, a pesar de las dos décadas de intenso crecimiento económico que ha atravesado nuestro país, seguimos teniendo una tasa de protección social siete puntos por debajo de la media europea, apeló a la necesidad de “recuperar los valores del ser por encima del tener”. “Nunca hemos visto despilfarrar tanto a la sociedad española como en los últimos diez años”, añadió.

Información tomada de la nota de prensa de Cáritas.

lunes, 27 de abril de 2009

Propuesta para la reactivación laboral en España


Esta propuesta surge de la preocupación de investigadores en economía por la situación actual del mercado de trabajo español y los escasos pasos que se están dando para corregir sus principales ineficiencias. Su objetivo es contribuir al debate sobre la necesidad de una reactivación laboral en España, desde una perspectiva rigurosa e independiente, mediante argumentos sólidamente respaldados en la investigación económica. En esta página web, se presenta el contenido completo de la Propuesta y se ofrece las listas de investigadores que la promueven y de los economistas académicos que la firman.

NOTA DE PRENSA EN LA QUE SE PRESENTA LA PROPUESTA.

1. Cerca de 100 economistas académicos avalan la propuesta: Ante la grave situación que atraviesa el mercado laboral español en la actual recesión, cerca de 100 economistas pertenecientes a algunos de los mejores departamentos universitarios y centros de investigación de economía de España, así como de Estados Unidos y el Reino Unido, han firmado un breve documento donde exponen la necesidad urgente de llevar a cabo reformas de calado en las instituciones de dicho mercado, al tiempo que proponen las líneas básicas de lo que debería constituir ese conjunto de reformas. Los firmantes de la propuesta consideran que es posible articular un programa global de medidas que no solo favorezca la creación de empleo sino que también permita aumentar el bienestar social.

2. El marco laboral actual frena el cambio de modelo productivo y es generador de graves desigualdades: España está sufriendo una destrucción de empleo muy superior a la observada en la mayoría de los países desarrollados. Con una tasa de paro cercana al 15%, y que podría alcanzar el 20% durante los próximos meses, es urgente atacar las causas que generan una destrucción de empleo tan intensa. Estas causas explican la gran distancia existente entre nuestra tasa de paro y la tasa media de los países del área del euro (8%), y si no se resuelven no será posible generar suficiente empleo en sectores de alta productividad cuando las condiciones económicas internacionales vuelvan a la normalidad. Además, el marco actual también es responsable de la grave desigualdad de oportunidades que sufren determinados colectivos, especialmente los jóvenes, las mujeres y los inmigrantes.

3. Es deseable actuar simultáneamente en cuatro frentes: Acabar con la dualidad laboral, cambiar el diseño de la protección por desempleo, modernizar el sistema de negociación colectiva y reformar sustancialmente las políticas activas.

4. Acabar con la dualidad laboral: Por una parte, es necesario reducir la alta volatilidad del empleo generada por un mercado de trabajo dual, en el que alrededor del 30% de los asalariados tiene un contrato temporal. Para acabar con la dualidad laboral es preciso simplificar el actual menú de contratos de trabajo que contempla indemnizaciones por despido muy diferentes. Salvo por el contrato de interinidad, para la sustitución de trabajadores en baja temporal, el resto de los contratos temporales debe desaparecer. Debe introducirse un único contrato indefinido para todas las nuevas contrataciones, con una indemnización por año de servicio creciente con la antigüedad.

5. Rediseñar el sistema de protección del desempleo: En segundo lugar, los mecanismos de protección a los parados no alcanzan una cobertura suficiente, a la vez que, debido a su diseño, en algunos casos desincentivan la búsqueda de empleo, alargando innecesariamente la duración del paro. El gasto en prestaciones por desempleo debe seguir creciendo mientras persista la situación de crisis y seguramente será conveniente alargar la duración de las prestaciones de forma transitoria. Sin embargo, en una perspectiva de medio plazo, para elevar la protección sin desincentivar la búsqueda de empleo, es preferible aumentar el nivel de las prestaciones durante los primeros meses de paro que alargar su duración.

6. Adecuar el sistema de negociación colectiva al nuevo modelo productivo: En tercer lugar, la negociación colectiva es demasiado centralizada en algunos casos e insuficientemente coordinada en otros. Ello dificulta la adaptación de las condiciones de trabajo en las empresas a las necesidades productivas de cada momento y supone un freno a los aumentos de la productividad. En este sentido, una medida a considerar es que los acuerdos de empresa que se alcancen entre los empresarios y trabajadores puedan prevalecer sobre los convenios de ámbito superior.

7. Reforma sustancial de las políticas activas: Por último, las políticas activas de empleo deben concentrarse en los trabajadores con menor cualificación, gestionarse de forma coordinada con la protección por desempleo, evaluarse rigurosamente y ampliarse su oferta, permitiendo que agencias privadas acreditadas por el Ministerio de Trabajo puedan colaborar en su provisión y gestión.

8. El debate de la crisis: Este documento forma parte de un conjunto de iniciativas impulsadas por FEDEA para debatir ideas que ayuden a la economía española a salir de la profunda recesión en que está inmersa.

El acto será presentado por Guillermo de la Dehesa, presidente del Centre for Economic Policy Research (CEPR) de Londres. Como representantes del grupo de investigadores promotores de la propuesta intervendrán Javier Andrés (Catedrático de la Universitat de València), Samuel Bentolila (Profesor del CEMFI), Juan José Dolado (Catedrático de la Universidad Carlos III) y Florentino Felgueroso (Investigador de la Fundación de Estudios de Economía Aplicada, FEDEA). En el acto también se presentará una página web en la que se detallan los argumentos en favor de la propuesta (www.crisis09.es).

Promotores de la propuesta:

Javier Andrés (Universitat de València)
Samuel Bentolila (CEMFI)
Antonio Cabrales (Universidad Carlos III y Fedea)
Sara de la Rica (Universidad del País Vasco y Fedea)
Juan José Dolado (Universidad Carlos III)
Florentino Felgueroso (Universidad de Oviedo y Fedea)
José Ignacio García Pérez (Universidad Pablo de Olavide)
Luis Garicano (London School of Economics)
Maia Güell (University of Edimburgh)
Marcel Jansen (Universidad Carlos III)
Sergi Jiménez (Universitat Pompeu Fabra y Fedea)
Julián Messina (Universitat de Girona)
Pablo Vázquez (Universidad Complutense y Fedea)

Madrid, 21 de abril de 2009

domingo, 26 de abril de 2009

La vida de un hogar, cuando todos están en paro

Desgraciadamente en estos meses futuros aumentará el número de familias en que todos sus miembros estarán parados. Este reportaje aparecido en el diario El País, el domingo 26 de abril de 2009, evidencia el drama humano que se esconde tras estas situaciones.

REPORTAJE: El deterioro del mercado laboral.

"Me busco la vida como puedo, haciendo chapuzas"

Manuel Herrera Alonso recuerda el día que el jefe se le acercó y le dijo: "Es más barato echarte que mantenerte en la empresa". Encargado durante años de la instalación de ascensores en obras que llenaron de grúas el paisaje de Jerez de la Frontera, Manuel se vio de repente en la calle, con una hipoteca a cuestas y un hogar que mantener en pie. El que forma junto a su mujer y una niña de cinco años.


Este gaditano, de 36 años, cobra un desempleo de 579 euros y tiene que pagar una hipoteca de 736. Los números no cuadran. "Me ayudan mis padres, mis suegros. Abres el buzón de correos y ves todas las facturas que se te van acumulando. La luz, el agua, el gas...", cuenta Manuel. Su hogar forma parte del millón que tiene a todos sus miembros en paro, el doble de familias que hace un año. Un drama con rostros, nombres y apellidos. "Esperemos que de una puñetera vez la crisis se vaya. Hay muchas construcciones paradas porque no se paga a los trabajadores. Hacen falta ayudas para reactivarlas", cree Manuel. Ana María, su mujer, era auxiliar administrativo, empleo que dejó cuando tuvieron a la niña. Ahora no tienen nada ninguno de los dos. "Me busco las papas como puedo, haciendo chapuzas. Hay que sobrevivir".

En un parque del barrio de Vallecas (Madrid), a las cinco de la tarde, Teresa lee un best seller y vigila de reojo a su hija de cinco años, que juega en los columpios vestida de chulapa. "Sólo le gusta ponerse disfraces. Otros días va de flamenca o de oveja. A la gente que me pregunta por la calle le digo que venimos de un cumpleaños", confiesa entre risas. Pero ya en serio cuenta que su vida no es ningún carnaval: "Estoy en paro, como mi marido. Tenemos otros dos hijos, de 17 y 22 años. Hay que pagar la hipoteca (600 euros) de un apartamento de sólo un dormitorio. Eso te hace todo el mes cuesta arriba. Es sufrir mucho, muchas noches en vela", relata.

Teresa se pone a soñar y explica que lo que en realidad le gustaría es irse lejos de la capital, cerca de la costa ("donde el alquiler de un piso de tres dormitorios cuesta 400 euros") y empezar una nueva vida, lejos de los problemas. "Mi marido no quiere arriesgarse, él es un poco miedoso. Yo soy más echá pa lante".

A Joaquín Rodríguez nadie le dejó sin empleo. O sí, según como se mire. Lo hizo en diciembre del año pasado su salud, deteriorada por 19 años de trabajo intensivo en unos grandes almacenes de Oviedo. Su mujer, también en paro, trabajaba de vendedora de muebles y ahora se pasa el día haciendo cursos e intentando reciclarse. Tienen una hija de 10 años. Renegocian con el banco su hipoteca y aprovechan todas las ofertas que pueden, como la rebaja que hace Telefónica a los parados. "Mandamos una ristra de currículos y nada. Lees las noticias y no son muy esperanzadoras. No importa, igualmente soy optimista. De esto habrá que salir, ¿no? Digo yo".

Juan Diego Quesada. El Pais, 26.04.2009

lunes, 20 de abril de 2009

Los parados con menor probabilidad de encontrar empleo suben un 32,6%

Entre los datos preocupantes que arroja el paro registrado mes tras mes, aparece el constante incremento de las personas con ocupabilidad baja o muy baja. Dicho con otras palabras, los parados con menor probabilidad de encontrar empleo. En marzo pasado se registraron en total 1.378.547 de parados con estas calificaciones, un 32,6% más que el año anterior.

Para determinar la ocupabilidad de un parado, el Ministerio de Trabajo establece tres criterios: estar parado más de un año, buscar empleo en un ámbito geográfico reducido (municipal, comarcal o área urbana) y demandar menos de tres ocupaciones. Si el desempleado cumple dos de estos requisitos su grado de ocupabilidad es bajo; si cumple tres es muy bajo. En este último ámbito también se encuadran los mayores de 52 años que reciben subsidio de desempleo y quienes perciben una renta activa de inserción.

Pese al gran aumento de este colectivo en el último año, el espectacular crecimiento del desempleo ha hecho que su peso específico caiga en el conjunto de parados, del 45% de 2008 al 38% actual. No en vano, el número de personas encuadradas en los epígrafes de ocupabilidad media y alta casi se ha duplicado en el último año.

Publicado en el diario EL PAIS (19/04/2009).

jueves, 26 de marzo de 2009

Los rostros del desempleo


Os invito a visitar un artículo titulado "Una mañana en la cola del paro", publicado en un monográfico: La crisis del siglo XXI. De nuevo se recuerda que detrás de las estadísticas, tantas veces manipuladas, están las personas, con un rostro concreto, que sufrén en su vida las consecuencias de la crisis.

Detrás de cada número hay una persona...

sábado, 6 de diciembre de 2008

El parado 3.000.000 se llama José Luis

Detrás de cada número hay una historia en la que se hace presente y toma rostro los procesos de exclusión. El parado 3.000.000 se llama José Luis, en su vida convergen una serie de circunstancias sociales, políticas, económicas, personales que lo sitúan en una situación de vulnerabilidad. Noticias como estas nos ayudan a conocer, un poco más, del rostro de la exclusión. Jose Martos.


"El día ayer en Madrid era tan inhóspito como José Luis ve su futuro próximo. Cuando acudía a inscribirse a la oficina de empleo, a la una de la tarde, soplaba un viento gélido que se mezclaba con una lluvia fría. "Lo veo muy complicado", afirma. A sus 29 años, este cerrajero madrileño que perdió su empleo hace dos semanas, bien podría ser el parado registrado número tres millones en las estadísticas oficiales.

Noviembre se cerró con 2.989.269 parados, a un ritmo de casi 6.000 más cada día. Así que, cualquiera de los nuevos desempleados inscritos esta semana puede ser el que lleve la cifra a los tres millones.

La cerrajería en la que trabajaba José Luis Morales Arroyo cerró hace quince días. Lo veía venir. "Hemos estado meses con los brazos cruzados", afirma. Ha buscado empleo por su cuenta. No ha encontrado. Ahora ha decidido recurrir a los servicios públicos y solicitar la prestación para pagar el alquiler de su piso y la letra mensual del coche. No cree que le dé para mucho más.

El involuntario y dudoso honor de ser el parado tres millones también podría recaer sobre cualquiera de los 600 trabajadores desempleados que se pusieron en cola para tramitar papeles en las tres oficinas del Servicio de Ocupación de las Islas Baleares, en Palma. En una de ellas estaba Juan. "Puedo llenar el diario con mi caso. Tengo 64 años y dos hijos, es la segunda vez que cobraré el paro. Soy pintor y el último empresario que me echó mientras estaba de baja tiene 70 pisos en propiedad pero no me liquida. Las cuatro compañías en las que trabajé se han evaporado".

En Baleares fue donde más se notó la subida del paro el mes pasado, al aumentar un 23% respecto a octubre. El dato incluso podría haber empeorado de contabilizarse casos como el de Manolo. "Me acabo de estrenar en las oficinas del paro", dice este animador de hotel de 25 años, que ha estado ocupado durante seis meses en su oficio, al que podrá volver en primavera. No se contabiliza entre los 70.144 desempleados de Baleares, porque es uno de los 41.000 trabajadores fijos discontinuos que tienen un periodo de empleo mínimo de seis meses cada año con la temporada turística.

En la oficina del Servef, el servicio valenciano de empleo, del muy obrero barrio de Orriols, en Valencia, esperaba José, de 26 años. Él es uno de los afectados por la onda expansiva del ERE y de los paros de producción en la planta de Ford en Almussafes. El viernes, la empresa en la que trabajaba desde hacía un año, dedicada a "piezas de automóvil y airbags", lo dejó en la calle.

"La cosa está muy mal porque no se venden coches. En vez de cambiarlo cada cinco o seis años como hasta ahora, la gente prefiere estirarlo hasta que aguante", comenta José. Para él, todo está cambiando muy rápido. Él y su compañera se compraron un piso. "Tenemos una hipoteca a 30 años y pagamos 600 euros al mes. Todavía no nos ha llegado la primera cuota".

Si el parado tres millones fuera una mujer, Gladys podría tener ese número. Perdió su empleo hace unos días. La empresa para la que trabajaba como conserje o limpiadora, según la época, emplea a personas discapacitadas y rescindió su contrato después de dos años y seis meses porque la calificación del grado de minusvalía de esta ecuatoriana de 43 años (tiene artrosis en las cervicales y tendinitis en hombro y manos) había bajado del 38% al 19%.

Ayer se presentó, con pocas esperanzas, en una de las oficinas de empleo público de Barcelona para pedir un trabajo: "Hay tanta crisis, está todo mal. Ni siquiera puedo darles un número de teléfono, la compañía me lo ha dado de baja porque no lo puedo pagar".

Información elaborada por Manuel V. Gómez (Madrid), Andreu Manresa (Palma de Mallorca), Ignacio Zafra (Valencia) y Amanda Mars (Barcelona). Publicado en el País (6.12.2008). Enlace a la noticia

domingo, 23 de noviembre de 2008

Perfil de los jóvenes en situación de exclusión social


Diferentes estudios y diagnósticos señalan que los jóvenes constituyen uno de los sectores más vulnerables ante el actual proceso de crisis y transformaciones económicas. Los profundos cambios económicos y tecnológicos de los últimos veinte años y la crisis del Estado de Bienestar, han ocasionado una fuerte ruptura del mundo del trabajo y de los mecanismos de reproducción social, tanto familiares como institucionales, que tradicionalmente facilitaban el acceso a bienes y servicios, y en cuyo contexto el Estado garantizaba oportunidades efectivas de integración social para este colectivo.
El paso por el sistema educativo primero y la inserción laboral en un trabajo cualificado más tarde, constituían un recorrido habitual o, al menos posible. Este camino posibilitaba la mejora progresiva de las condiciones de vida y contribuía a la integración socieal. La crisis del empleo afecta, actualmente, al conjunto del colectivo juvenil y especialmente a los más desfavorecidos social y educativamente. Si la exclusión social se vincula con la precarización del empleo y con la fragilización de los vínculos sociales, si remite a identidades sociales en crisis, los jóvenes –y los jóvenes pobres particularmente- son los más afectados por este conjunto de fenómenos críticos.

LAS FORMAS Y LOS RIESGOS DE EXCLUSIÓN

Existen distintas zonas de exclusión que se construyen a partir de las diversos riesgos de exclusión y que afectan a los distintos grupos sociales de manera desigual:

1. Zona de integración, seguridad o estabilidad, que corresponde a una situación típico-ideal de población con trabajo, con seguridad social y con relaciones familiares estables. No se supone amenaza para la integración social.

2. Zona de vulnerabilidad, precariedad o inestabilidad. Esta situación se caracteriza por la fragilidad, la inseguridad en las relaciones laborales y la inadecuación de los soportes familiares y sociales.

3. Zona de exclusión o marginación, caracterizada por una retirada del mundo laboral, la ausencia de otro tipo de protección social, y marginación social. Este grupo sufre las formas más extremas de pobreza, carece de acceso a formas normalizadas de participación social, y son considerados incapaces de salir por sí solos de esta situación. En este grupo se encuentran los tradicionales beneficiarios de los Servicios Sociales.

En la zona de vulnerabilidad y de exclusión predominan los factores que abocan al individuo a una situación de inestabilidad laboral y de fragilidad en las relaciones sociales. En estos casos se distinguen:

a. Pobreza económica: problemas relacionados con la vivienda y con las relaciones sociales que no son familiares.

b. Exclusión social: supervivencia gracias a la economía sumergida o irregular, problemas de residencia, erosión de redes familiares.

c. Exclusión social severa: subsistencia gracias a economía sumergida o a la mendicidad, los ingresos, cuando existen son sumamente escasos, serio deterioro de hábitos y normas sociales; problemas de residencia o ausencia de esta.

La situación del pobre excluido se caracterizaría por el no acceso a algún tipo de salario, jubilación o subsidio, y el verse privado de los sistemas de protección social. La situación de exclusión está asociada a situaciones de pobreza extrema, pero la situación va más allá de la pobreza, ya que la exclusión se refiere a la no participación en el conjunto de la sociedad; los excluidos se convierten en no-ciudadanos.

“La exclusión puede provenir de la ruptura de una relación laboral duradera pero también de la desintegración del grupo familiar (el caso, por ejemplo, de familias monoparentales), de la acumulación de problemas sociales, económicos, de salud, y de muchas otras causas porque la característica de los excluidos es su gran heterogeneidad.”

La exclusión, al afectar la pertenencia del individuo a las instituciones de producción, participación y protección social y afectiva, afecta gravemente la identidad personal y las posibilidades integración social efectiva. La ruptura de los lazos sociales –sea por la falta de empleo, de protección social o de redes familiares- pueden conllevar a las situaciones de riesgo - y potenciar situaciones de marginalidad, delincuencia, violencia, desarraigo social y familiar, ingreso en centros de reforma, prisión …

RIESGO Y EXCLUSIÓN EN LOS JÓVENES

Con estas caracterizaciones de las condiciones de riesgo y exclusión, pueden hacerse algunas consideraciones finales acerca de las situaciones de riesgo y exclusión en los jóvenes:

-Situaciones problemáticas de inestabilidad material, social y/o afectiva, los jóvenes carecen o pierden las oportunidades para acceder a instituciones, espacios o ámbitos de formación que les permitiría construir las capacidades para integrarse al mundo laboral y por lo tanto, a otras relaciones sociales.

- Cuando la necesidad de formación y preparación para el futuro se ve confrontada con la de cooperar en la subsistencia familiar o propia, en un contexto de precarización del trabajo y falta de oportunidades laborales, que se suman a la escasa e incompleta profesionalización de los más jóvenes ante un entorno que demanda experiencia. Jóvenes que se incorporar al mundo laboral en temprana edad, dejando su formación y promoción socio-laboral a un lado.

-Debilitamiento o falta de referencias familiares, institucionales y/o grupales, y bajo el riesgo de perder las características de su identidad, el joven se ve llevado a construir otras referencias y a adoptar otras normas (muchas veces no socialmente aceptadas) a través de la pertenencia a una pandilla, el uso de drogas, o actividades que lo conducen a la violencia.

-Cuando adolescentes y jóvenes no encuentran espacios de reconocimiento familiar o grupal, ni cuentan con espacios institucionales en los cuales intercambiar y comunicar sus experiencias y encontrar empatías y solidaridades, el riesgo radica en que sólo entre los pares pueda encontrar un espacio de comprensión y de afecto, y esto lo haga completamente dependiente y vulnerable de las reglas y demandas de un grupo.

-Por su apariencia física (adolescente o joven pobre = marginal = pandillero = delincuente) es descalificado socialmente, estigmatizado y depositario de sospechas. El riesgo entonces radica en que el joven sea identificado como sujeto de observación, control o detención, y calificado como violento, delincuente o infractor, sin que esto corresponda totalmente a la realidad.

-En ocasiones por parte de la opinión pública, de los medios de comunicación, o de personas significativas de su mundo social, es descalificado en su identidad, desvalorizado como persona, y reducido, a través de apreciaciones negativas, a la categoría de nadie, el riesgo entonces radica en la búsqueda de respuestas mágicas a través de las drogas o a la destrucción de su integridad personal.

-Situaciones donde se descalifican las pertenencias culturales, y cuando lo que aprecia el joven como parte de su identidad –su grupo étnico, su lengua o sus costumbres- se convierte en un objeto de discriminación, como en el caso de una educación homogeneizadora de las diferencias culturales. Cuando se desvalorizan sus condiciones culturales, familiares e históricas que han contribuido a conformar su identidad, el riesgo radica en la posible pérdida de referencias culturales, en la dificultad de apropiarse de patrones ajenos (como de los contenidos de la educación) y de que existan escasas posibilidades de integrarse a la sociedad, más allá de un espacio comunitario o local.

-Cuando no se promueven espacios de producción y participación en los cuales se construya una pertenencia y una identidad, el riesgo para los jóvenes consiste en la pérdida en la capacidad de un desarrollo autónomo, de la posibilidad de ejercer derechos y responsabilidades, y de asumir la plena ciudadanía. Mientras no existan mecanismos de inclusión efectiva para los jóvenes –no solo como meros receptores de los servicios sociales- el riesgo consiste en que la incorporación creciente y sostenida de las nuevas generaciones no sea correlativa con estrategias de construcción de pertenencias y de integración social.


JÓVENES INMIGRANTES EN RIESGO DE EXCLUSIÓN SOCIAL
La mayoría de los chavales jóvenes que llegan a nuestro país procedente de Marruecos, son apenas niños o adolescentes que llegan a España con una idea preconcebida, como una tierra rica en la que pronto encontrarán trabajo, papeles y una estabilidad que en su país jamás tendrán. Un alto porcentaje de estos jóvenes llegan a nuestro país siendo menores de edad, aunque en realidad la mayoría son mayores que con objeto de entrar en algún Centro de Menores aseguran tener menos de 18 años. Esta situación les permite acceder a estos Centros de Acogida, en donde permanecerán hasta el cumplimiento de la mayoría de edad, y del cual muchos de ellos saldrán sin formación, sin reseñas familiares, ni documentos, quedando abocados a la marginalidad y la delincuencia.
A lo largo de este tiempo, la experiencia adquirida resulta más que positiva, teniendo en cuenta que de no ser por este Programa muchos de los chavales que llegan a nuestra ciudad quedarían vacíos de toda clase de hábitos sociales y herramientas básicas que les permitirán en un futuro expresarse en nuestro idioma, desarrollar un oficio y lograr un enriquecimiento personal fruto de la interculturalidad que desde el Proyecto de Jóvenes les ofrecemos.
Alguno de ellos, son nombres para la mayoría de nosotros no nos suenan más que a nombres árabes, a chicos marroquíes y por que no, a cierto rechazo social. Pero la verdad es que detrás de cada uno de estos nombres se encuentra una situación que para muchos de nosotros sería impensable que alguna vez pudiésemos vivir.
La mayoría de los chavales jóvenes que llegan a nuestro país procedente de Marruecos, son apenas niños o adolescentes que llegan a España con una idea preconcebida, como una tierra rica en la que pronto encontrarán trabajo, papeles y una estabilidad que en su país jamás tendrán.
Un porcentaje alto de estos jóvenes llegan a nuestro país siendo menores de edad, aunque en realidad la mayoría son mayores que con objeto de entrar en algún Centro de Menores aseguran tener menos de 18 años. Esta situación les permite acceder a estos Centros de Acogida, en donde permanecerán hasta el cumplimiento de la mayoría de edad. Muchos de los chavales no llegan a permanecer en dichos Centros, más que el tiempo justo que tardan en hacerles las pruebas que demuestran la edad aproximada (aunque no exacta).
Una vez cumplida la mayoría de edad todos los jóvenes salen del Centro, algunos de ellos documentados (siempre y cuando estén el tiempo estimado para documentarles), otros indocumentados, algunos con formación, y otros con un trabajo remunerado que les permite ser autónomos. Pero ¿que ocurre con todos los jóvenes que salen sin documentar y sin formación, o con aquellos que llegan a nuestro país siendo mayores, adolescentes, sin reseña familiar, sin un oficio ni una profesión reconocida? Ante éste pregunta se plantea un serio problema para esta población que en muchos casos están abocados a la marginalidad, a vivir en casas abandonadas, al consumo de diferentes sustancias, y a la inclusión en grupos dedicados a la pequeña delincuencia. Algunos de estos chavales, dedicados al pequeño “trapicheo” , si no son literalmente “sacados” de este ambiente, les espera un futuro no muy prometedor en el que caen en la dinámica del “dinero fácil” y el no trabajar.
Su peregrinaje comienza en el puerto de alguna ciudad de las costas en donde llegan escondidos en bajos de camiones, en barcos que cruzan el estrecho etc. aludiendo todo control policial y buscando cualquier espacio mínimo que les permita entrar en España y cumplir el sueño Europeo, el cual en muchos casos no es un sueño real, sino toda una pesadilla que comienza en Marruecos, cuando las propias familias impulsan y les hablan a sus hijos de la vida que pueden tener en España.
Una vez que aterrizan en Algeciras, Málaga, y últimamente en las costas granadinas, estos adolescentes comienzan una auténtica búsqueda por encontrar trabajo y papeles, a pesar de que la mayoría de ellos nunca ha trabajado, ni tienen una profesión u oficio reconocido, por lo que los trabajos que van a encontrar, van a ser trabajos clandestinos en donde no se cumplen las condiciones mínimas que todo trabajador ha de tener, ya que son sometidos a trabajos mal pagados y con una larga jornada laboral que nos les permite más que llegar a la “casa” en la que estén malviviendo, comer la poca comida que tengan y descansar para la próxima jornada.

POTENCIALIDADES.
Los recursos y las expectativas de los jóvenes, las características de las condiciones socio-institucionales de los contexto socio-comunitario de los jóvenes y sus familias y la integración de estos dos elementos a través de modalidades de participación comunitaria / capacitación para el trabajo, adecuadas para generar un proceso de inclusión social a través de un empleo productivo estable y digno y/o servicios sociales a la comunidad.
Como medidas para trabajar las potencialidades de los jóvenes en situación de exclusión social, en la búsqueda de una inclusión social se debería generar cambios en las condiciones de vida de la población de jóvenes, sus grupos familiares y los contextos socio-comunitarios de residencia, a la vez que obtener un diseño de política social para jóvenes de núcleos familiares pobres de impacto real sobre la situación social de marginación y exclusión de esta población.
El mercado de trabajo cambia paulatinamente y se apoya cada vez más en el conocimiento y en la información. Las nuevas tecnologías de la información y los nuevos sistemas de comunicación modifican los perfiles laborales y su cualificación profesional. Además la libre circulación de personas y la apertura a nuevos mercados pone de manifiesto la idea de que los trabajadores y sobre todo a los jóvenes que se incorporan por primera vez deben ser capaces de enfrentarse a nuevas formas de trabajo.
Las personas jóvenes deben ser agentes del cambio, deben dibujar el futuro teniendo en cuenta, por un lado, el presente en el que están situadas y, por otro, ser conscientes de que ya no funcionan las "recetas" del pasado.
Los nuevos conocimientos y competencias que se demandan desde el mundo empresarial son, entre otros, la capacidad de interpretar y anticiparse y la habilidad para operar con la abstracción. También existe una serie de competencias, conocimientos y destrezas lo suficientemente ricas y elementales que son válidas para distintos perfiles profesionales como son:
- La autoestima sin complejos de inferioridad que permita a los jóvenes situarse críticamente en el nuevo entorno socio-profesional, logrando así adaptarse a los cambios que sean necesarios.

- La capacidad de razonar, pensar e integrar.

- Las personas jóvenes deben estar preparadas para desarrollar funciones de relación y comunicación que se basen en el descubrimiento de los demás, aprendiendo a escucharles y estar atentas a sus demandas.

- Capacidad de trabajar en equipo basada en los principios democráticos de participación y cooperación.

- Enfrentarse profesionalmente ante problemas no estructurados, analizarlos críticamente adoptando un espíritu ecléctico y tomar decisiones al nivel que le corresponda.

- Una dosis de entusiasmo que se manifestará en el interés y la pasión con las tareas que se realizan en el trabajo.

- Capacidad para localizar la información y la capacidad para interpretar datos. En un mundo en el que continuamente estamos sometidos a un bombardeo de información serán de suma importancia tener claros el "Qué",el "Cómo" el "Dónde". el "Cuando" y el "Por qué" de las cosas.

CONCLUSIÓN
Hacen falta competencias relacionadas con la gestión y la comunicación; pero sobretodo capacidad para saber "estar" y "ser" persona. Tenemos que aprender a vivir con el cambio como abanico de infinitas posibilidades desafiantes y no amenazadoras, fomentar la curiosidad y estimular la creatividad, aprender el valor añadido que tiene el hecho de trabajar en equipo donde se respiren vientos de auténtica libertad y responsabilidades de y para todos, aprendiendo de una vez por todas lo que significa ser personas "activas". Los jóvenes pueden elegir entre caer en la trampa de la inercia del rumbo de los acontecimientos o, por el contrario, llevar el timón de los mismos y construir un futuro mejor para las nuevas generaciones.
La calidad de la oferta debe facilitar la participación de jóvenes que se hallan en situaciones de exclusión social u otras de especial dificultad. Entre las líneas de avance que se apuntan figuran: apoyo de la administración a la flexibilización y la experimentación en los actuales proyectos; realización de planes específicos y proyectos piloto relativos a la situación de jóvenes inmigrantes provenientes de países extracomunitarios; trabajo conjunto de las entidades especializadas en jóvenes y en colectivos de exclusión.
El fracaso escolar era y continúa siendo un problema educativo y social de primer orden en todos los países que han superado el reto inicial de la escolarización de toda la población. Adopta diversas formas: el absentismo y posterior abandono del sistema educativo; la inadaptación al medio escolar; la no obtención del certificado de educación secundaria, la no adquisición de las competencias socioeducativas básicas que posibiliten la integración social y laboral.
Junto a los procedentes de los colectivos más vulnerables, encontramos hoy a jóvenes que vienen de entornos normalizados, pero que están desmotivados y no se adaptan a la escuela, los que causa un gran desconcierto entre el profesorado, ya que no hay condiciones desfavorables objetivas que justifiquen ese fracaso.
Los adolescentes que carecen de redes de apoyo social se ven abocados a incorporarse al trabajo en situaciones de gran precariedad y con escasas posibilidades de consolidar su situación laboral. Por esta razón, se verán desplazados del mercado tan pronto varíen las condiciones económicas actuales y aparezcan los primeros síntomas de recesión económica.
El sistema educativo no es capaz por sí mismo de atender todo este fracaso escolar, y se ve desbordado a la hora de afrontar este reto. La Administración educativa debe cooperar con los departamentos de trabajo, empleo y bienestar social, así como con los servicios sociales de educación, juventud, y con los servicios sociales municipales.
Para afrontar este problema, hay que articular estrategias complementarias:

– El sistema educativo reglado debe repensar su realidad e incorporar cuantas medidas de flexibilización y adaptación considere necesarias para reducir los índices de fracaso escolar. Hemos de ser conscientes de que, si estas medidas fueran eficaces, seríamos capaces de reducir significativamente el porcentaje de alumnos que fracasan.

– Todos los agentes socioeducativos con responsabilidad en el entorno deben articular los instrumentos que garanticen la adecuada transición a la vida activa de los jóvenes que no logren el título, una vez introducidas todas las medidas de adaptación posibles, mediante actuaciones lideradas desde el ámbito municipal.


Luis Joaquín Pérez Gómez.
Profesor Técnico de Formación Profesional de la Familia Profesional de Servicios Sociocomunitarios y a la Comunidad.